La cometa y el papagayo

La cometa y el papagayo

La cometa y el papagayo. Crónica escrita para el programa “Nuestra Imagen” de Radio Siboney en Santiago de Cuba. Locutora Taiyana Garbey. Transmitido el 5 de Marzo del 2010.

Antecedentes

La ciudad de santiago de Cuba se ha ido poblando poco a poco de una manera sorprendente. Por eso que muchos espacios, que antaño eran solares yermos o elevaciones vírgenes. Hoy, para nuestra suerte, están llenos de construcciones e instalaciones necesarias para la comunidad. Sin embargo no deja de venir a nuestro recuerdo, que en esos solares y en esas elevaciones se activaba la grey del barrio con sus cometas y papagayos en las manos.  Allí buscando que la aire los elevara hasta lo alto en un arremeter de valentía ingenua.

Las cometas bien decoradas y con adornos en los rabos eran signos de distinción y poder de los mas pequeños. El costo aunque muy bajo, era solo posible para algunos pocos. Los demás nos teníamos que conformar con buscar el güin de la palma  y el papel de seda para confeccionarlas. Sencillamente encontrar una hoja y hacer un papagayo. Esos también eran sensibles a la gran diversión, aunque no se elevaran tanto como una cometa.

Los lugares mas eficaces para volar una cometa o un papagayo eran primero que todo la loma de viento: Elevación que quedaba en un lateral de la escuela de Artes y Oficios en la calle Santa Úrsula y  la calle 6 del reparto Flores .  Decenas de niños del barrio, llegaban con sus artefactos volantes en las manos para hacer las piruetas de cabeceo y cortarse con las cuchillas colocadas en el rabo. Entonces la cometa del contrario se iba a “bolina”.

Una loma de placer

“La loma del viento” en el reparto Flores era tan popular y su brisa tan fuerte que era de los poco lugares de la ciudad donde se podía empinar un coronel: Cometa de grandes proporciones que se elevaba con soga de pita, pues otro hilo no era posible contra el peso y el viento. Tú le pedías al dueño del coronel dar un cordelazo y casi siempre se negaba. Una cometa para “Hombres” y no es menos cierto que la fuerza del coronel te podía arrastrar y lograba ser algo peligroso.

Así transcurría una época del año en la montañosa ciudad santiaguera. Así era la imagen en la “loma del viento”. En los altos de la Colonia Española o del parque de San Juan y hasta  la loma de Versalles. Porque en eso de empinar un papagayo o una cometa, esta ciudad estaba llena de elevaciones y facilidades.

En honor a la verdad lo mas lindo en la imagen de esta ciudad era lo de las cometas. Primero por sus dibujos variados y sus ingeniosos diseños. Cometas con carabelas entrecruzadas con  rombos de colores. O con las bandas azules y blancas de la bandera cubana. A los lados de la cometa una parte sobrante del papel era tijereteada para formar ruches que al juguetear con el viento le daban mayor belleza al espectáculo. Los rabos largos con una cabeza mas corta que al parecer de algunos podría ser una tontería. Pero un rabo de cometa sin cabeza la desestabiliza de tal manera que no hay quien la empine por los constantes cabeceos.

No creo ni mucho menos que la cometa y el papagayo, que en otras regiones le llaman chiringa y en México le dicen mariposa halla perdido encanto. Solo que los espacios para empinarlas se han visto reducidos. Se precisan de iniciativas para que este divertimento sano y alegre vuelva a ser  incuestionablemente una opción mas para los niños y un elemento mas de nuestra imagen de ciudad.

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