Amir Iván Estrada Loskot, poeta y amigo

Amir Iván Estrada Loskot, poeta y amigo

Valoración que me solicita el amigo Amir Iván, poeta de Guatemala, acerca de su primer libro de poemas “Aunque falten aquí”· Crónica escrita 31 de julio 2017.

Junto a Ligia, inseparable, pertinaz y comprensiva hermana

Aquella tarde que conocí a Amir Iván Estrada Loskot ,no podía imaginar el inmenso poder de seducción de sus decires, en nada se me ilustra en el recuerdo al poeta con el hombre, porque en Amir hombre y poeta no andan juntos por fuera, y sin embargo se engrilletaron por dentro, son cárcel y reo, hambre y sosiego. Amir vive su vida a retazos, nunca sus tardes se parecen a sus noches, ni sus noches a sus mañanas, aunque a veces los amaneceres sean categóricamente sus propias noches, depende de quien ande despierto, si el hombre o el poeta, porque para aforar también tiene Amir sus espacios, cercados con lo que le venga a mano o con la pluma o con el vino sagrado.

Amir siembra con semillas propias que cantan y se yerguen, se yerguen y suben y en ocasiones revientan de nostalgia. Porque su cosecha parece no siempre recogerse en la labranza, alguien que solo conoce al hombre, latigó sus espaldas.

La carne cortada sanada,
es cicatriz de candados,
la cortan de nuevo y sana,
y vuelve a juntarse de nuevo.

Su Obra poética es un presagio constante, iluminación de alegorías sutiles que desafían la mismísima parábola.
Tiene el libro que acabo de leer, en tres tiempos: El primero para que muchas veces tuviese que desatar nudos en mi garganta, (a mi lado el vino)
El segundo para descubrir la savia, la cordura, el milagro y el tercero para poder obligarme a estas usanzas de hacer valoraciones a quien, distingo, no le hacen mucha falta. El amor suficiente, la rabia mesurada, la entrega absoluta, la fe enraizada

Pero como es para romper las membranas del prejuicio, leo al poeta y lo trato de alejar, infructuosamente del amigo, aunque (cuasi parafraseo)

Amigo
Y si quisiera tu afirmación,
de pronto y por quedarte bien… mentiría,
y eso, querido amigo, no me llena, me vacía.

Y que como ando pleno y esta noche no duermo, Tiene el libro que acabo de leer una suerte de maestría inocente, como de quien apenas conoce el nombre de la flor pero saca de ella su perfume, como de quien le teme al tiempo, pero lo desafía con el filo de las agujas del reloj.
Y es que los textos de Amir se entregan al lector como “culpables confesos” y se hacen arco-iris de Anáforas, una vez en redondillas, mas luego desatados a su libre albedrío, otras con eufemismos de habilidad extrema como esas de “…le escribo también al que me odia y me hiere”. Cuando podía decir con toda autoridad le escribo al hijo de puta que regó de nostalgia la vida, que hizo tardar mi libro, que aplasta al pobre de Guatemala o que me niega el trago bendito de mis andadas.

Pero es el poeta gentil, ese es Amir
Que en un solo libro, escrito después del papel,llenando de letras la mesa, nos conmueve y nos aloja.

Encuentro melancolía en cada parte del día nuevo,
en su mañana, en sus calles,
en sus siluetas y sus enjambres,
en cada paso, cada esquina,
en cada loco… cada cantina,>
en cada llanto y cada beso,
en cada árbol de cerezo,
en sus tardes, en sus huesos,
cada nido y cada lienzo…
y en el final de este tiempo,
te lo juro, no te miento,
ella escribe hoy mi libro,
ella canta hoy mi vida,
ella sopla todo el viento.

Y aunque se precia de afirmar de las cosas que les faltan aquí, tiene cada verso, cada frase, cada mini-prosa, el lirismo inevitable de la voz de un juglar

Creo Amir Iván Estrada Loskot, que la mas hermosa hipérbole, la que me lacera de envidia por no ser yo su creador, es esa en la que aseguras “Estoy asesinando mis miedos”. Es que yo también los he tenido.

“…porque desde pequeño fuiste escarabajo,
siempre solo y brillante,
supiste aguantar del mundo su desecho
y ahora nos puedes contar.

Perdón, cuenta tu, que yo quise hacer una valoración de tu libro, pero no alcanzo a tanta maestría.

Un abrazo (!…Admirado…!!!) Santiago Carnago López.