Para seguir saboreando el café de cada mañana

Para seguir saboreando el café de cada mañana

No es difícil, aun sin cerrar los ojos y abstraerse en el tiempo, recordar el tropel de viento y el amasijo de ruidos infernales que se produjeron en la madrugada del día 25 de Octubre. Sandy llegó a Santiago de Cuba con furia, entró a la ciudad con toda su rabia y salió de ella cargando con prepotente violencia a nuestra ciudad en su hombro torbellino.

Sandy arrasó con todo, lo destruyó todo: los sueños, los esfuerzos, acabó con las miles de horas en las que cada familia dispuso de su economía para un nuevo techo que ahora está “sabe dios” donde, con los ladrillos de las más nuevas o viejas paredes, con los árboles, !Con todos los árboles!, porque en la rabia de Sandy parecía una obsesión acabar con el verdor de la ciudad y sus techos. [Leer más…]