Cementerio Santa Ifigenia

Cementerio Santa Ifigenia

Semblanza escrita para el programa “Nuestra Imagen” de Radio Siboney en Santiago de Cuba, locutora Taiyana Garbey, transmitido el 2 de Febrero del 2010.

El territorio Cubano siguió la tradición cristiana devenida de España y sepultó sus cadáveres en las Iglesias  hasta comienzos del siglo XIX cuando a través de un edicto real se ordena, sobre todo por motivos de salubridad y hacinamiento de cadáveres, la construcción de los cementerios de las localidades en zonas alejadas de las poblaciones.

Así en 1827 en la ciudad de Santiago de Cuba se escogen los terrenos aledaños a la desparecida Iglesia de santa Ana, en los alrededores del Hospital materno Sur (Clínica de los Ángeles) lugar donde actualmente está situado el edificio Arzobispal para la constitución del primer campo santo de la séptima Villa fundada en la isla.

La Ciudad crece y la inevitable urbanización de sus calles y casas cercan el cementerio y 40 años después queda totalmente inutilizado y desprovisto de terreno útil para los enterramientos, [Leer más…]

León, coraje y vanguardia

León, coraje y vanguardia

Texto compuesto para la Gala homenaje a José Maceo en el acto por el 130 aniversario de su caída en combate en Loma del gato

Soy león libre en la montaña, aquí mi frente,
Aquí  la fragua, aquí el machete heroico  que mi brazo empuña por la libertad de la patria.

Sudor mambí de manigua y palma
Sol de oriente que calienta mis espaldas
Grito de guerra, a la carga
Al combate guerrero, a la carga

Que no hay luto negro sino de verde esperanza
Que no hay bala sin nombre.
Que no hay día sin mañana.
Que no hay decoro, sin hombres que sacrifiquen hasta el último aliento de su alma
Porque no hay patria sin héroes y no hay héroes sin patria.

Honor a la Hidalguía

Honor a la Hidalguía

Estrenado por el actor Agustín Salas, en  la Gala “Con luces de sol” por el 125 Aniversario de la Caída en Combate del Mayor General José Maceo Grajales, en Loma del Gato, lugar donde se enclava su monumento

La bala enemiga hizo jirones de tu cuerpo
y el rugido intenso de tu garganta de león se esparció por los montes sagrados de la patria.

El ejemplo de tu muerte estremeció a la mismísima tierra, donde tu cuerpo de león, tu brazo de león, tu estirpe de león, manchara con sangre noble y guerrera la piedra del que ya, ahora, es tu monumento mambí.

Tuvo que ser un día sin sol y entristecido,
tuvo que ser  un cielo sin brisas  y un monte sin trinos,
tuvo, irremediablemente  que ser un instante  de precaria suerte para que te desplomaras abrazado a la muerte

Este fue tu último combate, pero nunca el final, aquí como dice el verso enardecedor del maestro: “Comienza con el morir la vida”.

Y es que tan bravo soldado, no sucumbe
Tanta bravura no expira.

Y solo porque la patria agradecida os contempla orgullosa,
aquí estamos  junto  a tu memoria,
al lado de tu ejemplo y de pie sobre la misma tierra que huele a la hidalguía gloriosa de los que dan la vida por ser fieles a su pueblo.

Por  saberte paradigma de valentía y sacrificio y de tu sublime heroísmo,
aquí estamos, haciendo silencio respetuoso a tu presencia
y con un canto patriota dedicado a tu memoria.