El tango y el barbero cubano

El tango y el barbero cubano

El tango y el barbero cubano. Texto escrito en San Cristobal de las Casas. Chiapas. México el 17 de Octubre del 2016. Luego de una conversación con el hijo que nos nació en Rosario. Argentina por obra de la utopía y del amor espiritual (Alberto Ferrer). Y que ama a Cuba como así mismo.

El tango y el barbero cubano.

El Tango es el fenómeno cultural de la República Argentina al cual se le atribuye un nacimiento rural.

Se le puede analizar al tango como un complejo cultural. Abarcador intenso del baile la música y las letras de sus composiciones que son más que poesía.

Se define como  (vos americana) m. fiesta y baile de negros o de gente de pueblo en algunos países de américa. // 2. baile argentino, difundido internacionalmente, de pareja enlazada, forma musical binaria y compás de cuatro por cuatro. // 3. música de este baile y letra con que se canta. // 4. instrumento músico que usan los indígenas.

A esta tesis le debería ser reformado el concepto. Ya que salvo excepciones, el compás del tango ya no es de dos por cuatro. Desde hace mucho se toca en compás de cuatro por ocho y finalmente Ástor Piazzolla usó para sus composiciones el compás cuaternario de cuatro por cuatro.

Los primeros tanguistas

Eran músicos de un perfil más bien anónimo. Pocos nombres fueron reconocidos en sus inicios. Más tarde vendrían los más ponderados solistas. Eran analfabetos musicales. Solo tocaban lo que sentían. Casi unánimemente ejecutaban puras improvisaciones. Solo en algunos casos los ejecutantes podían repetir algunas melodías que su buen oído les permitía memorizar.

El tango “el queco” fue el primer tango documentado y de difusión popular. Según algunos estudiosos “queco” era una manera de llamar al prostíbulo. Siguientes a este tango fueron: “Señora casera”. “Andáte a la recoleta”. “Dame la lata”. “Señor comisario”. “El palmar” y muchos otros. Cuyo nombre original se perdieron o fueron adecentados como “Sacudíme la persiana”. “Cobráte y dame el vuelto”. “La cara de la luna”. “El choclo, cara sucia” y otros.

El bandoneón

fue un instrumento que se difundió mucho en el ambiente del tango. Sustituyendo a la flauta primero y luego convirtiéndose en el instrumento que personificaría al tango durante las décadas posteriores en todo el mundo. Aunque esta popularización no fue de manera inmediata. Al inicio se tocaban con bandoneones valses, polcas y otros géneros y tal vez milongas.

En 1913 surgió la figura más representativa del tango: Carlos Gardel. Comenzó su carrera cantando en bares de Buenos Aires, formando dúo junto a José Razzano. Con el que grabó su primer éxito “mi noche triste”, con letra de Pascual Contursi y música de Samuel Castriota. Vendiendo 100.000 copias, fue un éxito inmediato en los países latino-americanos.

La época de 1940 al 1950 es considerada la “época de oro del tango”. Fue la época en que hubo mayor cantidad de intérpretes de tango y de músicos de gran calidad. Ninguna ciudad del mundo tubo tanta cantidad de orquestas en faena  como la ciudad de Buenos Aires. Actuaban allá en la década de 1940 alrededor de 200 orquestas.

Todo este gran auge del tango durante el principio de los años 50 y mediados del 60 es lo que hace que se la reconozca como la “Edad dorada del tango”

Y esa época dorada llega a Santiago de cuba.

Las hoy tan diversificadas peñas eran en aquel entonces solo las del tango. Recuerdo al señor Aquiles Salinas permanentemente en la CMKC. Allí producía “La Hora Argentina” uno de los programas de mayor audiencia desde 1946. Junto a él, la voz impresionante de Minin Flores, Silvina Ortega y muchos otros.

Ahora, yéndome un poco más atrás me remonto a mi niñez. Al tiempo de pelarnos a la malanguita. Donde cada familia tenía, digamos su barbero de familia. El mío era Avigail. Tenía su barbería en San Miguel casi esquina a la calle Celda y allí también su guitarra y su cuadro de Gardel. Que en casi todos los casos no eran retratos sino pinturas. (Avigail fue por mucho tiempo el bajista del Trío Kontiki junto a la excepcional pianista Nené Balverry)

Fueron siempre las barberías en Santiago de Cuba. Puntos de reunión de muchos que iban a discutir de pelota o a compartir la última noticia de los periódicos y revistas. Estas  jamás faltaban en el estante del “barbero”. Pero sobre todo para desmontar la guitarra. Que colgando de la pared invitaba al acorde gaucho. Y hasta el barbero paraba de recortarnos la “moña”. Y ponía dos o tres acordes del último tango aprendido: “Melodía del arrabal” de Gardel y Le Pera.

Mis recuerdos

Un poco más joven y cuando me iba acercando también el mundo de la música. Mi madre me compra un tres manigüero que le vendió el “negro “Luis Herrera. Al cual no le faltaba sabor y criollismo en sus inestables tumbaos, Pero si una gran cantidad de dosis rítmica, Sin dudas es el viejo luis quien me monta en carril de las melodías y las armonías. Pues hasta el momento mi vínculo era con la percusión en la orquesta del maestro Agustín Rueda en la escuela Rafael María de Mendive de mi ciudad. Bueno pues tres al hombro me voy a la barbería de Abraham Suñé, en Madre vieja y calle prolongación de Pizarro y allí a escuchar tangos y milongas.

Asi se cultivó el tango en mi ciudad entre tijeretazos y navajas de cortes. En cada barbería una guitarra una pintura sombrero ladeado y gran sonrisa del morocho. “El morocho del abasto”. Carlitos. “El zorzal criollo”. “El troesma”. También “el impardable”. “Rey del tango”. “Cantor de los tres siglos”, “El cantor de la sonrisa eterna”. “Mito viviente”. Don Carlos de Buenos Aires. Hasta al que pudieron llamar el ave fénix de América.

Opina

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.