«Agua de tinaja»

«Agua de tinaja»

Agua de Tinaja, crónica de santiago Carnago López remembrando uno de los utensilios mas antiguos de los hogares Santiagueros

Con razones inspiradoras, esta crónica acerca del agua de tinaja ,seguirá las líneas obligadas por este caluroso verano donde, mas que todo un refrescante vaso de agua es el alivio a la sedienta garganta o al sudoroso andar por las calles

Y esa agua, hoy reservada en algún refrigerador tuvo para los santiagueros su esplendor en tiempos de antaño donde:

No había agua mas fresca que el agua de una tinaja.

Para los santiagueros el agua de las tinajas y sus tinajeros formaron parte de la imagen de la ciudad y se convirtieron en alivio para el calor sofocante de esta antillana región del caribe

La tinaja en Santiago de Cuba

Siempre fue de pequeño tamaño y sobre todo fácil de cargar y rellenar de agua. Su confección estaba a cargo de los alfareros que en hornos rústicos la confeccionaban de un modo muy especial para el uso que tenían reservada. La tinaja era para filtrar y almacenar el agua de beber en casa.

Las tinajas Santiagueras en nada se parecerían a las camagüeyanas a no ser en la forma abombillada de una de ellas. Digo “una de ellas” porque en el tinajero de los santiagueros serian dos las piezas a utilizar

El tinajero que era una especie de armario dividido en dos partes. La superior o parte de arriba que regularmente tenia un cristal que daba vista desde el exterior y donde se colocaban los vasos y jarros para beber el agua. La parte de abajo sin vista hacia fuera tenia en el fondo el hueco donde se asentaba la parte recolectora de las tinajas. O sea la que tenia forma de bombilla

Las tinajas eran dos vasijas, una encima de la otra. La de superior en forma circular que era el filtro y la inferior en forma de bombilla. Esta última recibía por un hueco que tenia el filtro en el fondo el agua ya potabilizada.

El filtro

Era la parte de la tinaja que iba encima de la otra. Lo mas importante del filtro eran las capas que lo integraban y que de una manera muy artesanal se preparaban en la misma casa. En el fondo del filtro había arena, carbón y piedra caliza. Esta mezcla se ponía en reposo durante un tiempo hasta que solidificaba y a través de ella era que el agua debía dejar los residuos y caer en la tinaja de abajo ya potabilizada. En buen cubano usted tenia el filtro arriba y la tinaja debajo del filtro.

Durante muchos años de los mas 505 trascurridos en la ciudad, los tinajeros eran parte del mobiliario de la casa. Usted tenia su comedor con la mesa, las sillas, la vitrina y el tinajero. Esos elementos casi estaban conjugados y llegaron a construirse por las carpinterías como parte del modulo conveniente para las casa de familia.

Una casa Santiaguera sin tinajero

Era algo así como inconcebible. No había agua mas cristalina, fresca y al decir de nuestros antecesores de entonces: Era una agua divina

Hoy en día la pieza utilitaria que constituían los tinajeros se ha perdido y por eso mantenemos el recuero a través de esta crónica

Son ahora los sofisticados refrigeradores de los mas variados modelos los que vienen a refrescar el agua de los Santiagueros. A veces hasta congelarla como dice el dicho: “Que te parte la garganta”. O te da la punzada del guajiro”. Pero no es menos cierto que ese mobiliario para la época fue muy elegante y atractivo y sobre todo para un verano como el que hoy estamos viviendo.

Una tinaja de agua fresca seria un regalo de la providencia divina y otro homenaje mas a la vieja ciudad que ya cumple mas de cinco siglos de existencia.

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