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Por la memoria de los fieles difuntos

***Por la memoria de los fieles difuntos. Crónica escrita el 1 de noviembre del 2015.  Motivada por mi participación en la velada familiar ofrecida a Isauro Trejo Cameras. Abuelo de mi nuera Beatriz  en el cementerio de San Cristóbal de las Casas. ***

La muerte

De las tradiciones más impresionantes que se te muestran en México. Una de ellas  es la que le ofrece culto a la muerte. Conocer de esta festividad, porque así esta denominada, es algo indescriptible y de antiquísima práctica. Según las crónicas existentes y las costumbres difundidas. Esta celebración  se realiza desde la época precolombina y es de origen mesoamericano.

El Día de muertos

Es una fiesta y como tal se acompaña de música y jolgorio, tragos y bullicio. Sin embargo con los matices de respeto que honra a los difuntos que forman parte o no del tronco descendiente o ascendiente.

Es tan significativa la celebración del día de muertos. Y tan propia de las costumbres mexicanas y en otros casos centroamericanos. Que la UNESCO la ha declarado como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

Si asombrosa es la conducta que desde épocas prehispánicas tributan especial significado a la muerte entre los pueblos mexicanos. No menos sorprendente a la vista de los neófitos, son las construcciones de sus panteones a modo de ciudadelas hermosas. Los sitios que conservan los cuerpos inanimados de sus seres queridos, son en ocasiones hermosas casas de regular tamaño, ambientadas con gusto amoroso y conservadas en todas las ocasiones para reunir a la familia en su entorno, con mesas, sillas y grupos musicales (sobre todo estudiantinas) y compartir comidas, bebidas, anécdotas y alabanzas en tributo a la memoria del o de los difuntos.

En México

El paso de la vida a la muerte es un momento simbólico y que para los que no predicamos estas formas de cumplido a la muerte, nos causa admiración, recelo o perplejidad.

En las casas el homenaje se realiza con grandes altares hermosamente decorados y mucho de comer y beber, al familiar ya desaparecido se le acompaña con comidas y bebidas de las que fueron de su preferencia, rezos y música, no solo el día de los fieles difuntos o el día de muertos que ambos se suceden (1 y 2 de noviembre) sino en cada ocasión propicia para rememorar alguna fecha relacionada con su etapa de vida, cumpleaños, bautizos, día de su casamiento, día de los padres o las madres.

México sin dudas es un país pleno de culturas y tradiciones; pero sin temor a equivocarme y ya demostrado por muchos etnólogos, científicos, antropólogos y otros estudiosos, uno de los principales aspectos que autentifica su identidad como nación, es el concepto  que tienen sobre la muerte y todas las usanzas alrededor de estos rituales.

Una gran experiencia

Compartir esta festividad también constituye una de las más grandes experiencias vividas por mí al paso por estas tierras Chiapanecas y Mexicanas, andar tan cerca de la muerte y presentirla como vida plena, cantar donde otras culturas lloran, compartir alimentos y tragos donde otros perderían el apetito, entrar a un recinto fúnebre con el desenfado del que es invitado a la casa de un buen amigo, es un extraordinario privilegio.

Hoy la vida y la muerte andan de correrías, yo admirado y sereno, brindo por la memoria del santo difunto.