“El mal cultural de Camagüey”
Una apreciación personal de Santiago Carnago López acerca del status cultural de la provincia Camagüey en Cuba. (10 Diciembre 2020)
Hace algunos días, con todo placer y en compañía de grandes hermanos Camagüeyanos, recorrimos la urbe suigéneris y hermosa, esa ciudad de magia atractiva por la singularidad de sus calles, la arquitectura imponente que te regala a la vista plenitud de colores, la integrada gastronomía aun latente y su gente sobre todo su gente educada y jovial. Por respeto a mis anfitriones y por la duda de andar equivocado en mi apreciación nada les dije de la ausencia evidente de su sonido evocador.
En una ciudad de poetas no se escuchan los versos.
En una villa de bailadores y bailarines con excelentes propuestas danzarías: Rumbatá, Camagua, Maraguán, el ballet y otros, nadie danza, no hay ritmos ni caderas quebradas, no hay sudores de pasión. Donde la música nace parece morir, Soneros de Camacho, sus trovadores , tríos y solistas.
Allí conocí a muchos que abracé, como lo hice con Servando Vázquez, Candita Batista, Enoe, Silvia, Gladis. Una casa de la trova sub-utilizada, Allá la “Volanta” elegante y abarcadora pero ausente de canciones y entregas. El casino, que casi no miras porque no lo sientes. El parque Agramonte.
Una ciudad fantasmal que enamora, que te sube por su calle principal imponente y abierta al caminante, dominada solo por el sonido comerciante, los restaurantes de excelente presencia que se hacen mudos y sordos al bolero y la canción.
Hoy escuché el lamento de la rumba Camagüeyana.
Pidiendo a gritos sus espacios, dejando sobre tapete que la rumba es de todos y no una sección discriminada de pueblo. Y si lo creo, la rumba es de todos, como lo es el bolero y el son, como lo son los teatristas principeños y los poetas y los pintores y los juglares, pero para que sean de todos y lo aprecien todos, los primero es mostrarse y esa muestra lamentablemente esta ausente de Camagüey. Considero necesario no dejar en el ostracismo tanto arte y tanto talento, los artistas Camagüeyanos merecen su lugar en la cultura porque lo han ganado por siempre. Merecen actuar para su pueblo y recibir sus aplausos. Es una ciudad que amo porque en ella viven mis grandes hermanos, gente sencilla de corazón alegre y ya no nos cansamos de expresar el solo pueblo que somos de Santiago a Camagüey. Disculpen mi crónica, pero así lo recibí y así lo expreso