«Caballitos de madre vieja»

«Caballitos de madre vieja»

Crónica escrita por Santiago Carnago López el 3 de junio de 2020 recordando algunos espacios de Santiago de Cuba, aún frescos en la memoria

Allá por la primera década de los años 60 del siglo pasado.

Existieron en la ciudad santiaguera algunos sitios para la reunión de los niños, donde predominaron los parques de diversiones. Espacios con aparatos de movimiento por electricidad e ingeniosos diseños de colores vivos. Para mi recuerdo uno de los mas bulliciosos y visitados era precisamente el conocido como:

los caballitos de madre vieja.

Allí, en el espacio donde hoy ocupa un parque, casi al lado de la iglesia Santa Teresita lo ubicaban. Cada noche y sobre todo los fines de semana se reunían decenas y decenas de niños con sus familias para montar los aparatos. Apretujados se agolpaban en un espacio que se me antojaba a veces insuficiente pero igual de motivador y ensoñador.

Los caballitos de madre vieja eran presididos por el carrousell de caballitos que ascendía y descendía por el tubo central donde se sujeta el pequeño “jinete”. Un poco mas alejados los carritos locos que impresionaban a todos por la velocidad de sus vueltas y lo disparatado de sus comportamiento. También existía en los caballitos de madre vieja una estrella del amor con sus decenas de luces pestañeantes y en colores. Los botecitos sobre rieles y las maquinitas de pedales. Quizás a mi memoria escapan algunos aparatos mas de los que se disfrutaban pero lo que si tengo muy claro era lo que se disfrutaba en los caballitos de madre vieja.

La música del parque

Y que acompañaba a estos alegres aparatos infantiles en sus vueltas era muy adecuada a nuestras edades psicológicas. Recuerdo que toda la música era de tono infantil y muy bien seleccionada. Además de ser una música única para toda la instalación, reproducida por altavoces y acentúo este elemento de “Única”: Para reprochar lo que sucede hoy en algunos espacios similares que con el peor de los mas malos gustos, es menos que intolerante que cada aparato tenga una música distinta a todo volumen, cuando no los separan ni siquiera un par de metros de distancia. Y como si fuera poco de las mas groseras e inadecuadas de cuantas se puedan escuchar, esa es la diferencia en las imágenes de ambos tiempos.

Pero rememorando a los caballitos de madre vieja, las ofertas gastronómicas siempre estuvieron a favor del gusto infantil. En este espacio se podían adquirir desde los azucarados algodones hasta los caramelos mas gustosos. Aprovecho ahora esta anotación para diferenciar de la imagen de algunos espacios infantiles actuales donde lo que menos se encuentran son ofertas dirigidas niños y si muchas para adultos. Incluyendo en ocasiones hasta las mas inimaginadas bebidas y con las que supongo usted tampoco esta de acuerdo

La imagen de una ciudad

Cuando de niños se trate, debe ser la de la dulzura y la alegría. La del regocijo y la inocencia. De la diversión sana y el disfrute pleno, y eso en ocasiones, se aleja de nuestros espacios para niños.

Nos alarma ver que las ofertas no son criollas ni asequibles y que solo padres de solvencia económica pueden brindar a sus pequeños confituras y golosinas casi inalcanzables para un trabajador común. Que los espacios están llenos de música y opciones nocivas. Por demás no son coloridos ni atractivos, sino espacios de comercializar y solo comercializar con el disfrute y con la diversión

Por eso palmas a las iniciativas como las de crear un espacio como el parque de diversiones 26 de Julio. Ahora con su transporte caracterizado. Palmas a los grupos teatrales que van por los barrios llevando su obra artística. Palmas a los proyectos infantiles que respetan el espacio del niño, sus edades y gustos.

Nuestra conformidad para que en la añeja villa Santiaguera se rememoren estos espacios que como el de los caballitos de madre vieja y formen parte de la alegría y el bienestar de los mas pequeños ciudadanos de este Santiago de Cuba y su hermoso sello de alegre ciudad.

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