Calle de las enramadas

Calle de las enramadas

Crónica de Santiago Carnago López sobre la calle mas popular y populosa de la ciudad de Santiago de Cuba

Calles de Las Enramadas. Parece un nombre místico y lo es. No solo por lo extensa de sus dimensiones. Que nos abre su camino desde el Paseo Marítimo del Sur en la bahía de Santiago de Cuba y rompe la “Plaza de marte”. Luego extenderse hasta la mismísima carretera de Siboney. Sino porque no hay otra como ella otra de larga y hermosa.

Es también famosa por su tránsito peatonal. Además por esa historia milenaria que se comenta en libros, periódicos y reseñas ancestrales.

El trazo con el que se inicia la actual calle Enramadas

Se remonta al año 1603. La vía es utilizada para entroncar a la Catedral (que no estaba donde hoy se encuentra, sino algo mas cerca de la bahía). Con la Ermita de Santa Ana, construida en el siglo XVII. Que por haber sido dañada por los terremotos que inciden en la ciudad se convierte en Iglesia de Nuestra Señora de los Dolores. Construida en el año 1722 en Santiago de Cuba.

En sus inicios constructivos la calle Enramadas fue bautizada camino de la Playa o del Mar. Era apenas una vereda que enlazaba a las hoy denominadas calles Padre Pico y Gallo. Mas tarde se conoció como calle de San Luis y mas cercana a la actual denominación, se le bautiza como Calle Ancha.

Por ella pasarían las primera procesiones católicas del Corpus Cristo, por lo que se hacia necesario dar condiciones de viabilidad. En 1845, se le hace el empedrado a la calle, técnica utilizada en todas las urbanidades de la colonia.

Para esa época, seria muy famosa la Esquina de Bartolomé y Enramadas. Lugar donde se sitúa una una picota para que fuesen castigados delincuentes y esclavos fugitivos. Aún insisten algunos santiagueros en llamar al lugar «la esquina de la picota”.

Enramadas era el paso de las peregrinaciones en las festividades

Y dado el sol intenso que castiga a la insipiente ciudad. Sus habitantes colgaban desde los balcones pencas de palma y vegetación adecuada para la sombra. Formando la «enramada» que le dio su consecutivo nombre “Calle de las Enramadas”. Sin embargo esas peregrinaciones terminaron abruptamente en 1850.

La tradición católica de las peregrinaciones con sus fieles por las Enramadas Santiagueras, culmina por un trágico suceso:

Esto ocurre cerca de la Plazuela de la Picota.

Se cuenta que la parda María de la Asunción Castillo, famosa por el sabor de sus empanadillas, escabeche de bacalao y y tasajo de carne. Muy gustado por los santiagueros. Abre un puesto de elaboración y venta, muy cerca de la plaza de la picota

Según las lenguas callejeras. En medio del fragor de las fiestas del corpus Cristi. Una persona, al parecer con ánimos de discriminación, empujó a un niño moreno y del impulso fue a dar contra otro un grupo de feligreses que se estacionaban al lado del enorme caldero donde María de la Asunción freía en grasa sus empanadillas. Con la avalancha de personas que se formó el caldero se volcó.

Rápidamente desalojaron el puesto. Mientras otros vecinos de la ciudad atendían a los afectados por las quemaduras: algunos leves otros de mayor gravedad

Cuando parecía que todo estaba bajo control.

Los carbones aún encendidos prendieron unos papeles y la llama alcanzó una cortina decorativa. Eso hace que el fuego se propague por la gran cantidad de hojas secas de palma y coco que cubrían la calle. Luego el viento hizo el resto con las llamas,

Poco faltó para que toda la jurisdicción se incendiara. Como consecuencia y resultado de la acción irresponsable, los afectados directos: María de la Asunción, el joven desafortunado y un anciano que disfrutaban del escena religiosa, padecieron de graves quemaduras que los llevó a la muerte

Como consecuencia y por orden del Ayuntamiento. Esas serían las últimas celebraciones en el empedrado de las enramadas de Santiago; Mas, esta vía urbana mantuvo el nombre y en 1906, el regalo de la ciudad a su calle mas memorable. Seria instalar el alumbrado eléctrico. Luego en 1908 por el conducto eléctrico de sus cables empezaría a transitar por ella el tranvía.

Todas estas atribuciones le van dando a la calle de las enramadas el titulo de principal arteria de la ciudad. Así surgieron edificaciones como las del Colegio de Abogados. La Audiencia, algunos bancos, tiendas de víveres, comercios y cafeterías. Así como la sede del Diario de Cuba.

La calle enramadas tiene su nombre actual en honor a un patriota bayamés del siglo XIX José Antonio Saco, pero el hábito y la tradición la sigue llamando “Calle Enramadas”.

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