Crónica al cronista  

Crónica al cronista  

Es el cronista

Una especie de aventurero dentro de la historia. Navegante sin límites a favor o en contra de la corriente. Pero siempre navegante, como el espeleólogo que levanta cenizas y piedras en el afán de su descubrir nuevas trazas de algún viejo camino. Aúpa cadáveres o los entierra, que le es igual siempre que cada osamenta se siembre como árbol nuevo. Es astrólogo con lentes de tintas y palabras. Es guerrero de adarga sin escudo. Porque el cronista pone el pecho al disparo y nunca muere. Es pasión y fe, vida y resurrección.

El cronista vive tan sediento de saber, que bebe de cualquier copa y todo trago le sabe dulce, come de cualquier plato y se saborea, abraza al enemigo y llora por el amigo que sabe lejos o que tiene a su lado.

Tiene el silencio

De su meditación, pero es voz abierta al espacio infinito de su revelación, elogia y maldice, escupe y aprieta el puño, no transige y denuncia.

Escribe con el sudor de sufrente  y siembra a diario para luego, regalar sus frutos.

Así son mis congéneres cronistas de México, cabalgando juntos, en sueños ilusionados de amor, en el mismo corcel.

Son tan especiales y rigurosos en su labor que a veces de asombro a estupefacción va una sola mirada

Mis colegas se desprenden de experiencia y edades y abren sus puertas al inexperto, le ponen el bocado en los labios jóvenes de sus descendientes y aplauden también como niños, como si por primera vez dijeran de sus crónicas y argumentos.

Se respetan, se respetan tanto como se aprecian y no se hartan de reconocerse méritos y logros.

Y son jaraneros y espontáneos, pero más que todos seres humanos de cuantía invaluable

Yo los conozco

Quizás no tan suficientemente como quisiera, pero con un solitario asomo a sus vidas, con el mínimo roce de sus miradas, con el tierno calor de su agradable compañía los tienes por entero y a plenitud, los disfrutas como mangos apetitosos de nuestra tierra Cubana del Caney

Les aseguro que el cronista Mexicano es un patriota ejemplar, el más creíble de sus hijos, es quien abre a México ante tus ojos sin engaños ni presunciones, con el mérito que tiene esta hermosa tierra de hombres buenos a pesar de todo, de etnias vivas y cultura desmedida y desbordante, es el cronista mexicano juglar que canta su historia, leyendas y costumbres con aprecio y orgullo y lo más importante: Ese cronista es mi amigo.

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