El cimarrón

El cimarrón

El cimarrón: Crónica de Santiago Carnago dedicado a la escultura de Alberto Lescay en las lomas del Cobre Santiago de Cuba.

Cuando aquel siete de julio de 1997 se erigió una escultura como Monumento al Cimarrón. Yo, que tanto había trabajado como maestro en ese pintoresco pueblito del Cobre. Me hice al recuerdo y la leyenda. Ahora con una escultura de Alberto Lescay en lo alto de una loma en las cercanías del Santuario del Cobre. Como parte de un proyecto de la UNESCO.

En mi mente una vez mas subiendo por la Ruta del Esclavo.

Aquella primera vez subí de la mano de mi novia Ileana (Hoy esposa) para sencillamente cumplir una actividad como activistas de las caminatas juveniles. La misma ruta que en 2012 Declararon Monumento Nacional como parte del Paisaje Cultural del Cobre. Esa que rememora a cada instante Rebelión de esclavos en las Minas de El Cobre.

La sublevación de esclavos ocurrida el 24 de julio de 1731 en las Minas de El Cobre. Santiago de Cuba. Propició la libertad casi 80 años antes de la abolición de la esclavitud. A esos audaces esclavos que se amotinaron con la intención de lograr mejor trato ante las malas condiciones a las que los sometían las autoridades españolas.

Estos esclavos fueron los únicos que durante la etapa colonial en Cuba lograron su propósito por la vía de la insurrección. Estos hijos y nietos de los antiguos esclavos africanos e indios que laboraron en esas minas de cobre hasta el siglo XVII. Hasta que se detuvo su explotación. Allí mismo se quedaron dedicados a la agricultura. El comercio y otras actividades. Sobre todo a fundar el humilde caserío: Hoy el poblado mas visitado de todo el antiguo Oriente. Posiblemente de cuba. Por la presencia imponente de la imagen de la virgen de la Caridad del Cobre

La explosión esclava se produce cuando el gobernador de Santiago de Cuba, Pedro Ignacio Jiménez. Trata de forzar a los Cobreros a trabajar en obras de defensa y de interés de la corona Española. Hasta venderlos como cautivos como si fuesen nuevos esclavos. Violando los derechos y tradiciones de una comunidad con mayoría de mestizos y negros.

Estas macabras ideas del gobernador Pedro Ignacio.

Provocaron la Rebelión a la que se le unieron otros cimarrones apalencados en las cercanías. La furia de los complotados y su fuerza moral fue tanta que el poder colonial cedió a sus peticiones. Tiempo mas tarde se legalizan sus derechos, reconociéndoles como hombres libres y dueños de la tierra que ya cultivaban en condición de campesinos. Así mismo los que aun eran esclavos y habían participado en la alzamiento. Obtuvieron la libertad por un decreto real en 1801. Esto mucho antes de que la esclavitud se aboliera en la Isla en 1886.

Historiadores y cronistas aseguran que las razones que hacen que la actitud de la colonia sea mas condescendiente en esta zona del país se debe a la propia ubicación del lugar. Sitio de peregrinación y veneración a la Virgen de la Caridad del Cobre. Obvio que para los Españoles no era conveniente convertir al poblado del Cobre en un escenario de represión, so pena de enfrentarse a las autoridades católicas y todo derivara en una implicación religiosa desfavorable al régimen peninsular.

Por otro lado también el miedo se desata. El miedo por parte de las autoridades políticas a una generalización de la sublevación entre la masa de esclavos. De aquella etapa es la reflexión del Obispo de la isla quien escribió:

«podía perderse toda la Isla manteniéndose en su obstinación dichos esclavos y (.) a muy poca distancia se sublevarán todos y se harían señores de las poblaciones».

OBISPO: Pedro Agustín Morell de Santa Cruz

Los mineros, ahora pobladores del Cobre, formaron familias y tuvieron descendientes. Hoy viven orgullosos de sus traiciones sobre todo cada vez que alzan la mirada hacia el monumento dedicado al Cimarrón

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