El criollismo del poeta Plácido

El criollismo del poeta Plácido

El criollismo del poeta Plácido. Crónica Santiago Carnago en homenaje al célebre poeta Cubano Diego Gabriel de la Concepción Valdés

El 28 de Junio de 1844, es fusilado el poeta Diego Gabriel de la Concepción Valdés (Plácido). Considerado por algunos críticos, entre los iniciadores del criollismo y el siboneyismo. Respondiendo a la profunda cubanía de su obra. De la que es hoy su mayor exponente el poeta y repentista cubano, Juan Cristóbal Nápoles y Fajardo: El Cucalambé.

La ocasión primera que la vide, estaba. De blanco vestida, con cintas rosadas. Llevaba una gorra de brillante paja. Que tejió ella misma con sus manos castas. Y una hermosa pluma tendida canaria. Que el viento mecía como flor de la caña.

PLÁCIDO

Plácido escribió muchos poemas en el género popular.

Como también fueron muchas las improvisaciones que luego redactó con magia inigualable. Y aunque algunos se han preciado de tildarlas como vulgares. En realidad no hay mejor ejemplo de una obra literaria, éstas las de Plácido. Donde expone la vida cotidiana de aquellos años en Cuba como sólo los criollos amantes de su tierra alcanzaron a lograr. Es por ello que llega a ser el poeta de mayor aceptación popular entre los escritores cubanos del siglo XIX.

Su acento divino, sus labios de grana. Su cuerpo gracioso, ligera su planta: Y las rubias hebras que a la merced vagan. Del céfiro, brillan de perlas ornadas. Como con las gotas que destila el alba. Candorosa ríe la flor de la caña.

PLÁCIDO

Las poesías de Diego Gabriel de la Concepción Valdés en un análisis morfológico y estilístico no tienen la fuerza ideológica de Heredia o Milanés. Pero sus versos son tan naturales, y diversos que llega a ser el poeta de mayor aceptación y divulgación en Cuba

Ya no me es posible dormir sin besarla. Y mientras que viva no pienso dejarla. Veguera preciosa de la tez tostada, Ten piedad del triste que tanto te ama; Mira que no puedo vivir de esperanzas. Sufriendo vaivenes como flor de caña.

PLÁCIDO

Nace el 18 de marzo de 1809 en la ciudad de La Habana. Por razones de prejuicios de la época, su nacimiento quiso mantenerse en secreto. Por lo que fue depositado por su madre en una la Casa de Beneficencia

A los doce años escribió sus primeros versos.

Un soneto titulado «Una hermosa». Trabajaba en una carpintería. Luego en un taller de tipografía y hasta llegó a la fabricación de peinetas y otros objetos de carey.

Estudió literatura, gracias a la ayuda económica que le prestó el farmacéutico Francisco Prendes. Obtuvo éxito con su poema «La siempreviva»en el certamen literario denominado Aureola Poética.

Emprende viaja a Matanzas.

Allí comenzó a trabajar en el periódico La Aurora de Matanzas. A fines de 1836, José María Heredia le hizo una visita en el taller donde trabajaba con el fin de conocerlo. Su pobreza conmovió a Heredia, quien le propuso pagarle los gastos para que se fuera a vivir a México, invitación que declinó con distintos pretextos.

Su activa vida social y fama levantó desconfianza entre las autoridades españolas. Una noche fue reducido a prisión de manera inesperada, pero fue puesto en libertad gracias a gestiones uno de sus admiradores.

En 1842 al regresar de un viaje a Cienfuegos fue detenido. En esa ocasión remitido a la cárcel de Trinidad (Las Villas). Aunque no pudo comprobarse su supuesta actividad conspirativa. Permaneció en la cárcel durante más seis meses. Poco tiempo disfrutaría de libertad. Otra vez detenido nuevamente el 30 de enero de 1844, acusado de ser uno de los supuestos jefes de la conspiración que luego fuera denominada «De la Escalera». Fue sentenciado a morir fusilado por la espalda, junto con otros diez acusados.

Juro que en mi pecho, con toda eficacia. Guardaré el secreto. de nuestras dos almas; No diré a ninguno que es tu nombre Idalia. Y si me preguntan los que saber ansían. Quién es mi veguera, diré que te llamas. Por dulce y honesta, la flor de la caña.

PLÁCIDO

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