«El mercado Vidal»

«El mercado Vidal»

El Mercado Vidal, Crónicas de Santiago de Cuba, escrito el 16 de Julio del 2020

Los tiempos cambian y mucho mas si han transcurrido mas de 5 siglos desde que una ciudad, como Santiago de Cuba, fuese fundada entre montañas y mar. También se modifican los hábitos y los sitios se transforman.

Era Santiago ciudad de grandes mercados para la venta de todo tipo de productos. Enormes edificaciones siempre llenas de personas y mercancías. Algunas tan espectaculares y atrevidas que se regenteaban en el mismísimo centro de la ciudad a pocos metros de la plaza de marte. De ese establecimiento hago la crónica. Se trata del antiguo “El Mercado Vidal”

Quizás al referirnos al Mercado Vidal

Estemos escribiendo del mas populoso de los mercados en Santiago de Cuba. Sitio obligado para las compras de cualquier producto agrícola. El Mercado Vidal estaba enclavado en el corazón de la ciudad, Enramadas entre Barnada y Paraíso, donde hoy se erige majestuoso el hermosos Museo de Ciencias naturales “Tomas Romay”.

Bueno los que peinan canas no me dejaran mentir. Aunque sea difícil de creer, allí estuvo el importante centro de ventas hasta los primeros años de la Revolución.

Mirar el museo Tomas Romay en su estructura exterior y ver al Mercado Vidal es casi un mismo asunto. En muy poco han cambiado las estructuras externas del edificio. Altos puntales y gruesas paredes de hormigón. Quizás solo algunas entradas de acceso ya no existen, como fueron las que daban hacia a calle Barnada y las que permitían la entrada y la salida desde la calle Bayamo por la parte de atrás. Pero por lo demás hasta el color blanco de su fachada se conserva tal y como en sus buenos tiempos.

Si yo le diera uso ahora al lenguaje de la época, les diría: El Mercado Vidal fue vida activa en la ciudad. Trasponer su entrada era encontrarse con un ceremil de puestecitos y ventorrillos. Todos agrupados unos al lado del otro en las mas disímiles estructuras rústicas o de mejor terminación. Abarrotados de viandas y vegetales traídos en carretillas por los guajiros y depositados aquí en cerones y sacos, listos para la venta. Venduta que tenia como inicio el Santiaguero pregón. Así que imagine decenas de ventorrillos y cada ventorrillero pregonando. Pues vaya que el bullicio y el jelengue dentro del mercado era de ampanga.

Lo bueno que tenia el Mercado Vidal de entonces:

Era como una tienda por departamento. Si usted buscaba las frutas en su mayoría las encontraba entrando por enramadas en la planta baja por donde hoy esta situada la entrada principal del museo. Si su destino eran las viandas, entonces las mejores opciones estaban en la misma planta baja pero al final del mercado. Las aves y los productos cárnicos en el segundo piso. Claro esto no era tan rígido pues usted podía encontrar un mango del caney en cualquier puesto del mercado. Pero por lo regular su distribución de venta era como les estoy describiendo

Se equivoca si piensa que el antiguo Mercado Vidal era solo para productos agrícolas. Nada de eso, también existían dentro del mercado pequeñas quincallas vendiendo zippers, botones, broches de ajustadores y cordones de zapatos.

También existían dos fondas:

Una a la izquierda de la entrada principal que era de unos chinos. Y al final del mercado en la misma planta baja la de un cubano prieto, alto y fornido que tenia un mote pero que en verdad nadie me lo a podido recordar. Lo importante que en estas fondas se comía por muy poco dinero unas ‘completas’ (Todo junto en un mismo plato) que te repletaban el estómago.

Existía en el segundo piso del antiguo Mercado Vidal. Un matadero de pollos que era como la parte mas fea del asunto. Recuerdo que los padres trataban por todos los medios que sus hijos no se acercaran al criminal aparato por lo desagradable de su mecanismo. Horrible era ver a los pollos lanzados vivos dentro de la gran jaula y verlos morir entre golpes de cuchillas y chorros de agua. Eso los dejaban totalmente desplumados,

Como en todos los mercados, la fama corre de boca en boca ante la calidad de los productos. No era menos el Mercado Vidal de Santiago de Cuba. Los mejores mangos eran los de Goyo López traídos desde el Escandel. Para las malangas había que buscar el puesto del negro chicho. Ni hablar de las piñas del “Americano”. Y si de especies se trataba, quien mas pimienta gorda daba por un centavo, era el viejo “Pedro Canuto” que así le decían por su fama de comedor de cañas, Nada que así de pintoresco, bullicioso y mal oliente, era en Santiago de Cuba el Mercado Vidal. una imagen borrada en el tiempo, pero presente en la memoria de los singulares dueños de este terruño.

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