«El pregón de mi ciudad»

«El pregón de mi ciudad»

Crónica de Santiago Carnago López por la gran necesidad de rescatar los valores folclóricos y tradicionales del pregón

En ocasión de la salida al aire de uno de los programas de orientación de la televisión en Santiago de Cuba: “En Linea contigo” y ya iniciando los planes del desmonte de las medidas para evitar el contagio de la covid 19. Escucho a la gobernadora Beatriz Johnson Urrutia hablar de la posibilidad que los carretilleros, tengan nuevos diseños en sus carretillas. Que estén identificados con pullovers o camisetas alegóricas a la ciudad. Y así inicien la comercialización del mango. Fruta estimada entre los Santiagueros, mucho mejor si son las del caney.

Rápidamente pensé que era una orientación inteligente por varios motivos. Lo importante es que los mangos hoy, quizás mañana las piñas o el melón. Los tamarindos. Marañones y guayabas o las mandarinas, lleguen montadas en carretillas hasta las puertas de los consumidores. Porque andamos en época pródiga para estas cosechas.

Solo que detuve mi abstracción en “los pregones”.

No es justo que todo sea mas bonito y organizado y que no se estimulen a los comerciantes a que enarbolen los pregones con esa originalidad y cadencia que solo encuentras en esta tierra caribeña.

Los pregones constituyen una expresión sociocultural de fuerte identidad en la región oriental. Con mucho mayor fuerza en la ciudad de Santiago de Cuba, que por su tipografía le exige al comerciante los más variados modos de cargar y expresar a “Voz de cuello” su mercancía. Con ello los variados objetos sonoros que le van identificando: Campanillas. Llantas de automóviles. Flautillas y su voz, esa voz que se vuelve melodía a los oídos de los Santiagueros. Esa melodía que desde antaño, compositores y trovadores se unieron para convertirlos en sucesos musicales. Algunos de reconocimiento internacional como “Frutas del caney” de la autoría del célebre escritor y padre de la novelística latinoamericana Félix B Caignet.

Las letras de infinidad de pregones

Tienen su inspiración en frases de vendedores deambulando por las lomas, callejones y empedradas calles de Santiago. En ocasiones hasta las melodías están sugeridas por ellos: Letras y melodías que se llegaron a convertir como en el canto vivo de la ciudad.

En fin que los pregones nos llegan como parte de la misma historia de la añeja ciudad. Una urbe con mas de 505 años de fundada como villa de la otrora colonia Española.

El pregón en sí no es un género musical.

Es un fenómeno socio cultural que caracteriza un tipo de letra de la música cubana y en ocasiones también latinoamericana. Pero en realidad el pregón se abre a los oídos del bailador y mueve sus pies a través del mambo. El cha cha cha. La rumba. El son y otros muchísimos géneros que lo enaltecen y lo proponen en los salones de baile.

Incontables pregoneros se han dedicado por años a mantener el pregón con auténticas melodías e ingeniosas frase de cubanía. Pienso entonces en nuestra pregonera mayor: Doña Bertha y sueño en su estatua. Su figura moldeada para preservar esa jerarquía de voz que canasta en la cabeza imponía el respeto de los cantores y la admiración de su pueblo.

Para enaltecerla servirían los mismos portales del Fruti-Cuba del Caney. Sería no solo un homenaje merecido, sino un atractivo para los que visiten la tierra del mejor mango del mundo. Quiera la suerte que esta crónica llegue a los ojos lectores, de quienes podrían hacer realidad una quimera de amor no solo para Bertha la pregonera; También para el pregón.

Olores a mango y piña enaltecen mi pregón.

Gargantas de las entrañas, negra voz del corazón

Nace su canto mestizo del kiribá y el nengón

Y es pura voz del arriero, el canto vencedor.

Con sabor a mandarina o semilla e marañón.

Como un maní bien tostao y una tajá de melón.

Va mi pregón anunciando que el marchante ya llegó,

en carretillas o en mulos, a pie o en su carretón.

Es a veces lastimero como canto de gorrión,

pero también es quebrado como garganta sin ron.

Grita el canto pregonero, con voz de rumba y bongó.

Que Santiago tiene historia, porque aquí, a cada pregón,

se le abre una ventana como si saliera el sol.

Piculín con su manjúa.

Juan de dios afilador .

Goyo pregona verduras.

Y Caridad baila un son.

Todo se vende y se canta,

ofrecimiento a shangó.

Casera de mis amores, como tú no existen dos.

Abre tu puerta mulata, que llega el vendedor.

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