«Ibrahim Ferrer, eterno joven del son»

«Ibrahim Ferrer, eterno joven del son»

Crónica escrita por Santiago Carnago Lopez el 13 /11/ 2020 en homenaje Ibrahim Ferrer cantor santiaguero

Para todos los santiagueros la figura de Ibrahim Ferrer marca una historia de pasado y presente en la música cubana. El cantante de voz sonera por excelencia nace en esta ciudad el 20 de Febrero de 1927. Une su talento a destacadas figuras que también labraron sus caminos de gloria como fueron, Pepín Vaillant y Electo Rosell (Chepin)

Con el primero (Pepín), integra la agrupación jóvenes del son e impone su sello de cubanía y fuerza interpretativa, versátil como no habían dos. Ibrahim manejaba los boleros con la misma maestría que hacia con las guarachas y los sones.

Los formatos de la época ya trascendían del sexteto y de septeto al conjunto: una trompeta mas y la inclusión del piano y las pailas, aumentan las posibilidades tímbricas y la cobertura armónica de los grupos. Desde ahora manejan ritmos como el mambo de Pérez Prado, el pilón de Bonne, el cha-cha-cha de Jorrín y hasta el danzonete que es la forma mas alegre de cantar el danzón.

Dentro de la agrupación de Chepín y Choven se hace muy popular Ibrahim con un tema que ha trascendido en el tiempo y que aún hoy es irrenunciable en el repertorio de la gran orquesta. Compuesto por el propio maestro Electo Rosell “El platanal de Bartolo” le reconoce al cantor en el lugar merecido del sonero hábil y diestro en improvisaciones

Junto a Pacho Alonso, al cual conoce cuando integraba la orquesta de Chepín- Choven, el maestro Ferrer se va a la Habana para formar parte de la plantilla de lo Bocucos, orquesta en la cual permanece durante varios años.

Ibrahim hace una pausa en su vida artística.

Inmerecida manera de sostenerse, ya no dentro del canto y la música, sino que comienza a laborar en oficios como el de limpiador de zapatos que lo alejan del arte y la cultura Cubanas que había cultivado y defendido durante tantos años.

Pero aparece una nueva luz en su carrera, en aquel túnel oscuro de casuchas y barriadas, de tintas y betunes, aparece el reconocimiento jamás olvidado por la generación de músicos que reconoce su magisterio y le da nuevas oportunidades

En el año 1966 Juan de Marcos junto al guitarrista norteamericano Ry Cooder trabaja para unir luminarias de la música Cubana en un proyecto legendario “El buena vista Social Club”. Como es de suponer el nombre de Ibrahim Ferrer encabeza la lista junto a los de Francisco Repilado (compay Segundo), el portentoso pianista Rubén González, Orlando (cachaito) López y Eliades Ochoa . A esta relación mas adelante se incorpora el de Omara Portuondo “La Diva de Cuba”, Pio Leiva (El cantante mentiroso) y el guitarrista del afamado grupo lo Zafiros: el maestro Galván entre otros

«Buena Vista social club» con votos internacionales gana el premio Granmy y realiza giras por Europa, Asia, África y casi toda la América latina.

Así, el 6 de Agosto del 2005 fallece en la Habana esta gloria del arte criollo ya colocado en el lugar que siempre mereció entre los grandes

Es orgullo de nuestra ciudad el renacer de un artista del nivel de Ibrahim Ferrer. Es su canto patrimonial y folclórico el que abre oídos en todas las épocas. Nuevas y antañas generaciones lo escuchan y valoran, porque saben que Ibrahim Ferrer sigue siendo un joven del son. Para él, también el agradecimiento de hoy vivir en una cuidad creativa de la música reconocida por la UNESCO

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