«Horror Chiapaneco»

«Horror Chiapaneco»

Crónica escrita por Santiago Carnago, en una disección a la situación contemporánea de la niñez en el territorio chiapaneco

Chiapas se reconoce estadísticamente como una de las regiones Mexicanas con mayor índice de pobreza. Su densa población indígena habitando las selvas y bosques cercanos acuden cada día a las grandes urbes y mercados libres a presentar su mercadería. Las ventas de estos mercaderes van desde frutas y vegetales, carnes y pescados, hasta artesanías y flores.

En esas ventas PARTICIPAN ACTIVAMENTE LOS NIÑOS en cantidades alarmantes.

El 85 por ciento de los niños y niñas que trabajan en San Cristóbal de las Casas son indígenas. Mercadear no es la única actividad que realizan los niños. Estos infantes entre 8 y 14 años son vendedores ambulantes. Boleros. Cargadores en los mercados. Basureros. Ayudantes en el transporte público. Trabajadores domésticos. Limpiar parabrisas. Malabaristas y otros.

En otros casos practican la mendicidad encubierta: Pedir limosna.

Decenas de variadas formas de empleo de muy mala remuneración. Como se puede suponer también se integran a esa mala forma de vida, los niños y niñas realizando actividades ilícitas: Llegando hasta la prostitución infantil. Venta de narcóticos, entre otras cosas.

Lo peor de todo: AUSENTES TOTAL DE ALGÚN SISTEMA DE ENSEÑANZA.

En algunos de los casos sus padres los entregan a dependencias comerciales (hoteles, tiendas, panaderías). Así, a la vez que aprenden el oficio y cobran algún dinero. También aprendan también el idioma español funcional, sin verbos, ni sustantivos, ni oraciones estudiadas: Solo hablar español sin otro rigor docente.

Según estudios realizados en San Cristóbal de las Casas sobre la niñez Chiapaneca. El recurso económico que aportan los niños y niñas indígenas son fundamentalmente para sus familias. Muchas veces los menores aportan más para el sustento de la casa que sus propios padres. En algunos casos son los mismos padres los que aplican el abuso y la explotación laboral infantil, (por suerte no es en la mayoría de los casos).

Los pequeños “canguritos” viajan kilómetros cargando grandes bultos de carbón o leña, de frutas o vegetales. En ocasiones con sus pequeños hermanitos en el reboso o chal colocados a sus espaldas y que alternan en su uso a la vez para protegerse del intenso frío de la región

La situación de la explotación laboral infantil

Ha llegado a límites tales, que organismos internacionales como UNICEF y la Organización Internacional del Trabajo (OIT) entre otros, han comenzado a indagar sobre las características y condiciones de este sector de población.

Se comienzan a difundir las primeras cifras formales a nivel mundial. El director de la Oficina para México y Cuba de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), Thomas Wissing, presentó a la Comisión Interinstitucional para la Erradicación del Trabajo Infantil el “Plan Estatal para la Prevención y Erradicación del Trabajo Infantil en el Estado de Chiapas”. Un proyecto a largo plazo y que tendría sus primeros aportes en el 2020. Pero cada día crece mas.

Ojalá algún día estos pequeños puedan disfrutar de un mundo que los proteja en toda dimensión. Porque tanta bondad y ternura de niños frágiles e inocentes en un mundo que los agobia con el trabajo esclavo, no debe perderse en la noches frías de San Cristóbal de las Casas. Como no debe perderse tampoco la sonrisa pícara y oculta de pequeño caballerito o de la graciosa damita.

Jamás deben volver a acostarse sin la posibilidad de levantare a la mañana siguiente con sus lapices y libretas. Aprender correctamente sus lecciones de Español, sin olvidar ni por un minuto sus lenguas originarias y su cultura ancestral.

Speak Your Mind

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.