La Voz de Oro del Danzón

La Voz de Oro del Danzón

La voz de oro del danzón: Crónica de Santiago Carnago a la memoria de Barbarito Diez cantador de boleros y danzones y gloria de la música cubana.

El cantante cubano Barbarito Diez fallece el 6 de mayo de 1995. El artista se reconoce como cantor de la música popular romántica. Sobre todo del danzón y el bolero aunque incursionó en otros géneros incluyendo el son montuno.

Quizás por su peculiar forma de cantar inmutable, sin movimientos corporales y apenas un nítido cambio en su imagen y proyección se le bautiza como «La estatua que canta». Barbarito no se le figura entre los cantantes soneros, pero en su repertorio presentaba temas de son, tales como Lágrimas Negras. Olvido. Juramento y El que Siembra su Maíz de Miguel Matamoros, entre otros.

Tenia una voz muy agradable.

Aunque no tuvo una formación musical académica y no ejecutaba ningún instrumento, su voz de tenor y sus magistrales modos de interpretar las canciones lo convirtieron en ídolo público. Así se consolidó bajo el calificativo de «La Voz de Oro del Danzón»

Aunque nace en Bolondrón en la provincia de Matanzas, se dirige a vivir junto a su familia a Manatí en la Provincia de Las Tunas. Allí culmina estudios de primaria. Ya desde la escuela comenzó a cantar en los actos cívicos. Por su calidad de voz una de sus profesoras lo incorpora al coro de su escuela.

Muy joven aún llega a la vida profesional formando parte integrante del trío «Los Gracianos» junto al trovador Graciano Gómez y el prestigioso músico Isaac Oviedo.

En plena madurez de su carrera le toca la suerte de ingresar como solista en la orquesta del director y arreglista cubano Antonio María Romeu en 1935.

Con esta agrupación grabó Barbarito Diez una gran cantidad de temas. Entre lo que se destacaban danzones, sones y boleros.

Al fallecer el estimado maestro Romeu, fue el destacado cantante quien asume la dirección de la orquesta. A partir de ese momento se llamaría «Barbarito Diez y su orquesta».

En 1984 Barbarito viaja a Venezuela y allí grabó su único LP de boleros, acompañado con las guitarras y voces del grupo venezolano «La Rondalla Venezolana». En el disco incluyó clásicos de la música popular como los boleros Frenesí. Idolatría y Arroyito de mi Pueblo. valses del músico y compositor dominicano Billo Frómeta.

Ese fue solo el primero de los múltiples soportes fonográficos de larga duración que Barbarito Diez que grabara en su carrera de más de 58 años. «La Voz de Oro del Danzón», o «El Príncipe del Danzón» gira por varios países de América, Europa y E.U.A.

Su extraordinaria voz y timbre particular.

Se dejó escuchar en Puerto Rico, 1933, con el Septeto Matancero; 1935, Santo Domingo, República Dominicana, con su orquesta dirigía por Armando Valdespí; 1959, viaja a Nueva York, con Fajardo y sus Estrellas, con la que se presentó en el teatro de Puerto Rico y en el Palladium; 1960, Miami; 1980, Venezuela, se presentó en el Poliedro, y en el Super Show del Recuerdo; 1982, Venezuela, con la Orquesta Aragón. Conjunto Musical Son 14 y el Trabuco Venezolano; 1984, Venezuela, donde actuó con su orquesta en el salón Nauguatá del Hotel Tamanco; 1985, Venezuela, actúa en el Ateneo de Caracas con Pablo Milanés; 1981, México, acompañado por la orquesta de Guillermo Rubalcaba y nuevamente en 1985 en México la que fuera su última salida al exterior de Cuba.

Para muchos, entre lo que me cuento, su tema mas popular y bellamente logrado es «Tres Lindas Cubanas». página antológica donde el maestro Barbarito entrega los mejores y mas consolidados aportes melódicos de su genial voz y logra conquistar al bailador con un resurgir del género danzón reconocido como nuestro baile nacional.

Barbarito Díez murió en La Habana el 6 de mayo de 1995 a los 86 años de edad. Ya apartado de toda actividad artística dado su deterioro físico por enfermedades crónicas.

Por su dedicación a la expansión del arte nacional Cubano y su importante aporte a la riqueza cultural de nuestro pueblo, A Barbarito Diez Junco le fueron otorgadas e impuestas diversas medallas, órdenes y distinciones a lo largo de su fructífera carrera artística.

Siempre será nuestro Barbarito Diez Junco, mas conocido como Barbarito Diez, «La Voz de Oro del Danzón». “El principie del danzón” o el mas callejero de sus motes: “La estatua que canta”.

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