Pesadilla

Pesadilla

Texto escrito el 5 de mayo del 2020 en medio de la pandemia del nuevo corona virus y el no uso del naso-buco

Me duermo

Primero una brisa inquieta y caliente, me roza las manos que llevan guantes de papel, voy corriendo por la pradera. A cada momento estallan a mi lado a veces, otras a mis espaldas, columnas de fuego verde azul. Me sobresalto

Subo una montaña de piedras y arena, muy empinada, me sujeto con las uñas que me han crecido descomunalmente, me resbalo y vuelvo a subir, tengo la barba muy larga, se aleja la brisa y me falta el aire, trato de respirar pero es humo negro lo que entra a mis pulmones. Quiero toser, pero mi boca se niega a ser abierta.

Me desespero

Allá a lo lejos muchas personas me hacen señas, todas vestidas de blanco agitan sus manos llenas de naso-bucos, yo traía el mío puesto pero ahora no me lo veo.

Un murciélago vuela y se posa en mi cara, me cubre nariz y boca, me arde el contacto con sus alas peludas y trato de quitármelo de encima, no puedo y el murciélago ríe. Me aterroriza

Ahora voces .

—majestad, mi rey

Y el coro de personas lanzan sus naso-bucos al aire, corren y me rodean, van cercando mi cuerpo y me aprietan, me falta mucho mas el aire, trato de gritar pero no me salen las palabras, son muchos y muchos murciélagos.

De momento me veo libre, no se cuando desapareció toda esa gente, ni a donde fueron a parar los murciélagos, pero estoy libre de ellos, sobre un campo de flores que parecen coronas amarillas y una señora con manos muy largas las recoge y me las va entregando.

Me estremezco

— ¿Que hago con ellas?

— No se, tu eres el dueño, la puedes llevar donde quieras, son tuyas, eres rey.

Abro mis manos, pero las flores no se caen, están prendidas a mis dedos, pero ya no tienen hojas, solo las coronas amarillas que se van tornando rojas y unas bocas pequeñas que muerden.

—Tienes que ayudarme

—Al rey nadie lo ayuda, porque no tiene la corona en su cabeza.

Y las manos largas de la viejecilla se van desprendiendo de sus brazos también largos y se me acercan con un gran flor en forma de corona.

Trato de gritar pero todavía mi voz no responde.

Me asusta

La corona vuela a mi cabeza, siento su peso encima, derrama agua negra, parece como carbón porque se hace polvo. Siento calor.

—¿Tiene fiebre?

—Yo nunca he tenido fiebre

—Tampoco habías sido rey, ni habías tenido una corona en la cabeza

Corro, voy flotando en el aire, todo flota a mi alrededor, me persiguen las flores coronas, le doy mas fuerzas a mis piernas hasta llegar a un precipicio, no puedo frenar el impulso, caigo al vacío.

—ehhhhhhhh…

Me despierto

Estaba soñando. Una pesadilla. El piyama empapado de sudor, la sábana enredada alrededor del cuello. Me siento en el borde de la cama, mi esposa duerme. “Las flores coronas eran igualitas el virus que nos muestran en la televisión y yo era el rey”.

Quizás porque ayer, salí a la calle y no llevaba el naso-buco.

Speak Your Mind

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.