«La hora de partir, papá»

«La hora de partir, papá»

Texto escrito por Santiago Carnago (hijo) (sábado 15 de enero de 2015) leído por el locutor Gerardo Houdayer en la despedida del féretro de Santiago Carnago Muñoz (padre) rumbo al cementerio Santa Ifigenia. Santiago de Cuba

La hora de partir llega:

Escribir esta página fue el instante más doloroso que puedan imaginar, pero era preferible hacerlo por nuestra cuenta y no esperar que alguien, que no conociera a mi papá, nos pidiera datos para falsear su imagen, edificarla y hacerla idílica ante los ojos de quienes alguna vez lo conocieron.

Porque Chago no fue idílico sino real y quienes mejor que sus hijos Ricardo, Isel, Santiago y Raúl para afirmarlo

Mi papá nació y vivió en la más humilde pobreza, recogiendo anillas de tabaco para venderlas a un colector que le daba algún dinero para ayudar a su familia.

Y de esa necesaria rutina le nació el amor por los sellos, hobby que le ocupó por siempre hasta convertirse: Santiago Carnago Muñoz, en uno de los más importantes filatélicos Cubanos, inscrito y reconocido en el catálogo internacional de la filatelia.

Papá Chago tuvo que conceder su pupitre en la escuela a otro niño (eso siempre lo contaba) y dar clases en un banquito porque ese niño de mayor rango y mejor familia se lo quitó con la complicidad del señor maestro.

Mi viejo vendió periódicos y despachó café: Fue muy pobre y muy humilde y si alguna vez tuvo riquezas; fue la del amor de sus hijos.

Papá caminaba siempre muy de prisa, entonces cuando le vimos andar despacio sabíamos que algo se apagaba de su vida,

Chago era cordial, respetuoso, delicado. Así, cuando los años le comenzaron a cambiar el carácter, sabíamos que ya le pesaban las tormentas de sus demasiadas dolencias, muchas para un solo cuerpo siempre menudo y quijotesco.

Carnago papá nunca fue hasta más que el sexto grado de alguna escuela pública, pero su voluntad y su inteligencia, su autodidactismo lo elevaron al nivel del conocimiento del más ilustre universitario.

Por ello a todos nos inclinó a la lectura y sus mejores regalos siempre fueron aquel último libro que le llegaba a la Agencia Bohemia de donde fue empleado.

Nuestro papá no era ingenuo, pero su corazón era de tanta nobleza que para él, todos eran sus grandes amigos y para acentuar esa amistad podía hasta pedir a unos para dar a otros y eso sería como servir a todos

Papá Chago fue siempre pobre, pero impecable en su imagen de pulcritud, Algo sucedía cuando alguna vez lo vimos andar con una camisa desaliñada, nos dimos cuenta que algo de su vida se apagaba en él.

Tuvo los defectos de todo hombre, pero amó mucho y dejó la estela enorme de amigos que lo admiraron y por eso siempre nos sirvió de orgullo cuando alguien decía “Eres hijo de Chago” : Entonces serás un buen hombre cuando crezcas.

Y crecimos a su lado y de su mano.

Por todo esto que mencionamos y en su nombre, pedimos recordarlo como fue siempre, humilde, galante, alegre, andariego, respetuoso y el mejor papá del mundo.

Vaya en paz mi viejito.