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“Destruir y rescatar”

“Destruir y rescatar”. Reflexión de Santiago Carnago sobre el deterioro cultural en disciplinas que nunca debieron perderse.

La mayor torpeza que hoy se comete en decenas de disciplinas humanas son el deterioro de las tradiciones: Las bases de la cultura, lo patrimonial de generaciones, lo ancestral, lo auténtico y primigenio y luego de destruir, alterar, desestabilizar, abolir , lacerar y destruir : Querer rescatar.

No son pocos los ejemplos de géneros musicales.

Fusionados a tal desmedida quedé las raíces solo quedan pelusas. Fusiones que más que fusiones son infusiones. Dónde el grado de contaminación al género primario original es tal. que lo hacen desaparecer en todos sus aspectos de melodías, ritmos y folklor.

Lo mismo sucede en la literatura.

Sobre todo en la poesía que de libre ha pasado a libérrima. De la libertad de expresión lírica ha devenido en libertinaje cruel en ocasiones, llenas de eufemismos baratos, imágenes soeces. Puntuaciones ortográficas que cambian todo sentido en la lectura, incluyendo las atrocidades semánticas y ortográficas.

Otro tanto con las artes plásticas

De imposible disfrute y mucho menos interpretaciones. Emplastos de colores ineficientes y trazos incomprensibles al que llaman arte abstracto. Cómo si la definición en si fuese un acto de supremacía y encubriera la ineficacia de la propuesta .

El teatro

Con la tolerancia de lo mediocre dónde todas las reglas parecen admitidas. Desde el fraseo inentendible hasta la falta de organicidad escénica parecen tener fundamentos en estilos inacabados e inexpresivo.

Es el mundo del desorden. La época del facilísimo, el descrédito. Las oportunidades para la mediocridad y luego que vengan otros y rescaten lo que nunca debió perderse. No es intención estar en contra de nuevas corrientes y aportes mientras estos propongan nuevas líneas estéticas y de puro arte.

Es poner freno a la mediocridad. No dar paso a los “eruditos del mal decir y peor hacer”. Se trata de poner en su sitio cada propuesta siempre que el buen gusto y la superación lo avalen. Detener a los falsos poetas y peores escritores, un alto al musiquero o al pintador de mal gusto. Basta de premiar lo impremiable y reconocer lo irreconocible.

El arte es para los artistas, los demás que se conformen a ser espectadores y no depredadores. No habría que recatar lo que no dejemos perder.