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“La cabuya y el trompo!

La cabuya y el trompo. Crónica de Santiago Carnago sobre los juegos populares tradicionales en Cuba y del folklor latinoamericano

Con este título “La cabuya y el trompo” ponía Ñico Saquito en el gusto del cubano bailador uno de los sones mas alegres de su amplio repertorio.

Busca la cabuya pa bailar el trompo que quiere bailar sin la cabuya siempre el trompo esta tumba´o con la cabuya es que el tronco esta para´o

Y es que el trompo.

Fue siempre un atractivo para el juego entre los niños de los barrios de Cuba. Un juguete simple, salido de las manos de los carpinteros artesanos

Algunos pintados de colores con púas o puntas puntiagudas de cobre o de bronce. Aunque en verdad para el gran combate algunos le poníamos puntas de clavos de acero.

Se jugaba a la olla y a los cascazos. Todos lanzábamos los trompos y aquel que fallara el tiro, o sea que su trompo no bailara sobre la púa de manera convincente iba a parar a la olla. Un círculo marcado en la tierra donde el trompo perdedor recibía los embates de los triunfadores.

Se tiraba con fuerza el trompo buscando el golpe con la púa o sencillamente pegarle con cualquier parte. De lo contrario si ese primer golpe se erraba entonces se recogía el trompo del suelo bailando y se dejaba caer sobre la víctima. El caso era tocarlo y con eso era suficiente para que siguieras en la olla hasta que alguno de los tiradores errara el tiro o no le alcanzara la fuerza de la rotación para levantarlo y pegarle al tuyo.

Entonces se cambiaba de lugar y este ultimo iría a la olla: El juego contaba los fallos y al tercer fallo de alguno de los trompos, se castigaba con los cascazos. Que consistía en golpear con la púa directamente en la cabeza del trompo perdedor. Alguna vez vi quebrar en dos a un trompo al pegar la púa de aire en la madera del otro, pero eso no era muy fácil.

Todos los niños teníamos al menos un trompo que se clasificaban en ligeros o suaves y pesados, formando parte de los tradicionales modos de reunirnos en el barrio a compartir la convivencia.

La cabuya.

Se mojaba para darle mas cuerpo y se enrollaba desde la púa hacia arriba, pisando una de las puntas para lograr un ajuste perfecto.

Hoy a pesar de los mas sofisticados trompos en el mercado tecnológico, con luces y música, con imágenes de láser. A pesar de todo ese derroche, se va perdiendo lo esencial, esa colectividad infantil que nos anudaba a través de los juegos pasivos o activos, callejeros y caseros pero juegos sociales y tradicionales.

En casi todos los países de la América y el caribe se bailaban y aun se bailan las alegres figuras romboides con distintos nombres: Pirola, pirindola, peón, levitrón, peonza, beyblade. Y entre tantos nombres el de trompo.

El trompo el mas bailarín de los entretenimientos infantiles, un tradicional modo de proteger los recuerdos de nuestros padres y abuelos.